
Acercarse a la realidad y comprenderla, captar la más recóndita verdad que la envuelve partiendo de un espacio vacío donde se relata un suceso nacido de manera espontánea, intuitiva e imprevisible, aunando decisión y acción. Un relato que evoca y sugiere un instante, se abstrae de cualquier copia de la Naturaleza, huye de la dualidad de sujeto y objeto y nos presenta en sus obras lo infinito en una superficie finita. Esa es la esencia de la pintura de Juan Ramón Fernández Molina.
Javier Cano
No hace falta ver nada extraordinario. Ya es mucho lo que se ve.
Robert Walser
Acudo, con disciplina, al oratorio. Pero no, no moriré en la nieve,…
Sebastián
De ausencias
lo pintado despintado.
Desencuentros con cautela.
Lavar la pintura, mostrar entrelíneas.
Abandono del significado,
fluidez.
Sentir del tiempo, ver el paso.
Ana H. del Amo
Representar sin nada representado. Extensiones cromáticas casi unánimes. Apenas una variación de la temperatura del color, un halo nebuloso, un destello difuminado…el «skyline» entrevisto. Cuasi-caligrafía en el formato pequeño. Una suerte de nada coloreada y, sin embargo, caben todos los paisajes imaginables, todas las visiones. Panorámicas surgidas dentro.
Manuel González Calatrava
0-47-167 Lapislázuli
La piedra Armenia. Maestro de luz
Ayuda a quemar el karma
Molido y mezclado con aceite, constituía el secreto del azul
en el ultramar, el pigmento al que se recurría hasta el XIX
para pintar cielos.
IKB
Manuel Vilches

Luis Costillo