Claustros- islas.

Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura.
Badajoz. 2001

Si existe entonces una esperanza de volvernos hacia una intimidad más profunda es desviándonos cada vez más por una conversión de la consciencia que, en lugar de llevarla hacia lo que llamamos la realidad que no es más que la realidad objetiva, donde permanecemos en la seguridad de las formas estables y de las existencia separadas, en lugar también de mantenerla en la superficie de sí misma, en el mundo de las representaciones que no es más que el doble de los objetos, la desviase hacia una intimidad más profunda, hacia lo más interior y lo más invisible, cuando ya no estamos preocupados por hacer y actuar, sino libre de nosotros y de las cosas reales y de los fantasmas de las cosas, «abandonados, expuestos en las montañas del corazón», lo más cerca posible de ese punto donde «el interior y el exterior se reúnen en un solo espacio continuo.

Maurice Blanchot